20 junio 2010

Padre, 
La forma tuya de ver la vida nos ha enseñado a tener confianza y coraje para actuar desde nuestros deseos y sueños. Hemos visto en tu ejemplo, con aciertos y tropiezos, la forma de volvernos más humanos, solidarios, alegres. Advierto, además, que la despreocupación frente al exceso de seriedad, el lograr valorar las cosas en su justa medida y la serenidad para encontrar algunas soluciones, provienen de vos. El desparpajo tuyo, y la manera tuya de asumir compromisos sin duda nos ha ayudado a comprender la vida como un proceso donde vamos aprendiendo gradualmente a desarrollar capacidades, complejidades... crecer. Estoy muy contenta, y hoy lo celebro, que seas mi papá. Ese que cuando llegaba de una reunión de Caracas y le preguntábamos qué nos había traído, nos perseguía corriendo por la casa para darnos pellizcos, coscorrones, mordiscos, y una bolsa de papel marrón llena de galleticas con pepitas de colores (luego supimos que eran de Sabana Grande) para hacernos felices y reír. Te amo mucho papá, estoy muy agradecida por todos los momentos que he pasado contigo y por los esfuerzos que has hecho por mí y nosotros, tus hijos.